Reflexiones

NO PODEMOS LLENARNOS DE AMOR

No podemos llenarnos de algo que ya somos. Y tampoco vaciarnos de ello. Es como si el agua dice que se ha llenado de agua. No tiene ningún sentido. No puede vaciarse ni llenarse de sí misma. Es tan sólo una falsa percepción.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de Amor? Confundimos sentir amor con el Amor. Para mi el Amor es la Vida. Es esa NADA que lo es TODO. Es DIOS. No es ningún sentimiento ni ninguna emoción del ser humano. Es ese Hogar, esa Consciencia que ES infinita y eterna. Que jamás deja de Ser. Es Silencio. Es Existencia. Y Es lo que Somos en Realidad más allá de nuestra Humanidad.

Es “muy importante” tener esta COMPRENSIÓN de lo que somos y no podemos dejar de ser por mucho que nuestra mente así nos lo quiera hacer creer. Porque si nos creemos que en algún momento, por alguna circunstancia interna o externa, por alguna manera de ser o de sentir, por un tipo de personalidad, de reacción, de sentimiento, pensamiento o emoción…, no estamos siendo ese Amor que la mayoría está intentando ALCANZAR, lo que provocaremos es un estado continuo de impotencia, culpa, lucha y frustración.

La Iluminación no es alcanzar ese estado de Amor donde el sufrimiento no tiene cabida. La Iluminación es COMPRENDER que ya somos esa perfección hagamos lo que hagamos, pensemos lo que pensemos y sintamos lo que sintamos. Y cuando hablo de comprensión no me refiero a un entendimiento mental. Conceptual. Es la integración de ese conocimiento. Es ese ‘clic’ que te hace VER la Vida tal y como Es y no tal y como nos hemos creído o nos gustaría que fuese. Es el ¡Eureka!. Y es un eureka al que nuestra mente no puede acceder porque está fuera de ella.

Esa Iluminación-Comprensión no es alcanzable por nuestro personaje, por nuestro yo. No hay técnicas, métodos, herramientas, meditaciones, retiros, libros, sanaciones, silencios que te provoquen ese ‘clic’. La mente, que NECESITA una razón y saber el por qué, el para qué y el cómo de todo, te dirá que ha ocurrido por seguir cierto camino. Por realizar ciertas prácticas. Pero no es verdad, aunque lo parezca.

Yo no sé cómo he llegado a esa COMPRENSIÓN. Cómo ha sido en mí. Lo que sí sé es que ‘yo’ no he hecho nada. Y que no hay nada que se pueda realizar o dejar de realizar para alcanzarla.

Lo único que puedo hacer es compartir esa Comprensión de la Vida, pero ya está.

Podemos llenar nuestra mente de conocimiento, de conceptos, de técnicas, de métodos. Podemos memorizar todas las enseñanzas, pero nada de eso tiene que ver con la Sabiduría. Y ninguna de ellas te llevará a esa falsa iluminación que pretende eliminar tu humanidad, tu ego, tu personalidad. Porque no es posible. Porque esa iluminación sólo es un concepto mental más que ha creado el ego espiritual.

Y esto sólo es comprensible cuando lo has COMPRENDIDO.

COMPRENDER que todo está bien. Que no hay nada que cambiar. Que no hay nada a lo que evolucionar. Que cada Instante ES el que tiene que Ser. Ni mejor ni peor. Ni más correcto ni más incorrecto. Que cada emoción, cada pensamiento, cada sentimiento, cada tormenta, cada sufrimiento, cada vacío, cada soledad, cada nacimiento, cada muerte, cada tropiezo, cada defecto, cada virtud, cada desastre natural o no natural, cada luz, cada oscuridad, cada apocalipsis, cada ‘lo que sea’ que sucede ES ese Amor. Es VIDA en su máxima perfección.

Y que es nuestra mente la que lo juzga, la que lo interpreta a su imagen y semejanza, no a la imagen y semejanza de Dios.

Cuando Comprendes que ya eres ese Amor, dejas de intentar llenarte de él. Dejas de necesitar “sentirte” las 24 horas. No te hace falta. Porque sabes que ya eres perfecta. Que aunque tu mente te llene de imperfecciones, estás vacía de ellas. Que tus pensamientos no te definen. Ni tus diagnósticos. Ni tus heridas. Ni tus traumas. Ni tus trastornos. Porque estos sólo existen en esa mente que crea problemas donde sólo hay experiencias de vida. Y dejas de querer y necesitar sanarte de todos esos supuestos problemas que tienes y que supuestamente son los que te impiden ser ese Amor y esa Paz. Dejas de intentar pensar y sentir otra cosa de lo que estás pensando y sintiendo. Porque dejas de verlo como una tara. Como algo a solucionar. A arreglar. A ‘iluminar’.

La tormenta es tormenta. No es ningún trastorno meteorológico. Es una perfecta expresión de la Vida. Con toda su intensidad. Con toda su autenticidad.

El problema no es el problema. El problema es el juicio que hago del problema. La etiqueta que le coloco.

Sin juicios, no hay problemas. Simplemente hay VIDA viviéndose a sí misma.

¿Y cómo dejo de juzgar? ¡No se deja! Sólo se COMPRENDE.

¿Y cómo COMPRENDO? No tengo ni idea (ni tengo necesidad de tenerla). Es Ella la que te alcanza a ti. Sabiendo esto, lo que puedes es dejar de correr hacia ella. Dejar de esforzarte. De agotarte… Pero este ‘dejar de’ tampoco te asegura nada. Lo que sí hará es que la vida te resulte menos pesada. Que no entres en guerra con la Realidad y que no sufras por estar sufriendo. Es una Rendición total ante lo que ES en cada Instante.

¿Y cómo hago que suceda esa Rendición? Tampoco tengo ni idea. Estamos en lo mismo. ¿Cómo hago para no sentir lo que siento? “Tú” no DECIDES integrar el conocimiento. Tú no decides Comprender. Tú no decides Iluminarte. Tú no decides enamorarte. Simplemente, sucede. El cómo es un misterio que está fuera del alcance de nuestro entendimiento mental.

¿Quién lo decide? Dios. La Vida. Lo Absoluto. El Amor. “A Saber”.

SER (incluido Ser el no-ser). Y poco más…

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