Reflexiones

NUNCA VAS A PODER RESOLVER LA VIDA

Nunca vas a poder hacerlo porque la Vida ya está resuelta. Pero nos creemos que tenemos que hacer algo más que vivirla, que experimentarla, que SERla.

La mente del Ser Humano tiene mucha necesidad de conseguir cosas. De lograr objetivos. De alcanzar metas. Porque si no lo hace, se siente inútil. Insatisfecha. Siente que le falta algo. Y ese algo que siente simplemente es el Vacío que está vinculado a la Plenitud de nuestra existencia. Donde los opuestos bailan constantemente el uno con el otro.

Porque somos Todo. Y en ese Todo está tanto la Luz como la Oscuridad. Tanto el Cielo como el Infierno. Tanto la alegría como la pena. Tanto la compañía como la soledad. Tanto el ruido como el silencio. Tanto la salud como la enfermedad. Y tanto la separación como la Unidad.

Queremos deshacernos de una parte de nosotros. Luchamos para dejar de sentir esa otra cara que conforma la moneda que somos sin darnos cuenta de que también ES nosotros. De que no nos la podemos extirpar por mucho que lo intentemos. Por mucho que la disfracemos de otra cosa.

Entramos en una guerra interna donde el único enemigo que existe somos nosotros mismos. Anhelamos Regresar a nuestro Hogar por un camino que nos devuelve a la dualidad de la que queremos escapar. Nuestro Hogar es la Unidad de esa dualidad, de esa ambivalencia, y no su separación. Por eso nunca llegamos. Por eso siempre nos sentimos fuera de casa. Que no encajamos. Porque estamos rechazando una parte de nuestro Hogar, lo cuál hace que nos falte algo para sentirnos como en casa. Y no nos falta nada. Ya estamos completos. Ya somos completos. Pero nos estamos equivocando en el camino. En la interpretación de lo que es el Hogar y la Unidad. Y esta mala interpretación, ese error conceptual, esta creencia de lo que es y no es el Hogar y el Amor Incondicional, nos lleva a alejarnos de quién SOMOS en Realidad. A abandonarnos. Nos lleva a no sentirnos Libres. A no sentir Paz.

Y por muchos talleres, cursos y retiros que realicemos, por muchas meditaciones diarias que practiquemos, por muchos métodos, técnicas y herramientas que utilicemos, jamás conectaremos con ese Hogar que ya somos porque nos estaremos enfocando en un objetivo que nos hace huir de Él.

Si yo estoy intentando eliminar una parte de mí que considero errónea, nunca sentiré ese Amor, esa Luz, porque me la estaré apagando inconscientemente. Y esto es lo que no vemos. Creemos que tenemos que desprendernos de nuestras heridas para estar sanos, cuando ya lo SOMOS, con heridas o sin ellas.

No es cuestión de curar lo que somos sino de ACEPTAR lo que somos.

Pero todo el Mundo quiere que lleguemos a una Perfección que no es perfecta si excluye lo que consideramos imperfección. Si nos lleva a desterrar una parte que somos de nosotros. Algo que es imposible de realizar porque esa parte que no queremos ver está pegada a nuestros latidos y a nuestra piel.

COMPRENDER que no hay nada que resolver. Ni en la vida ni en ti. Que lo que ha pasado ya está resuelto. Que lo que está pasando, ya se está resolviendo por sí mismo. Y que lo que pasará, no se puede resolver porque aún no está sucediendo.

Comprender que sólo existe el Presente, este momento. Y que mientras estás respirando, lo único que puedes hacer es respirar.

COMPRENDER que la mano no está separada del antebrazo. Y que no es necesario realizar ninguna acción o inacción para que se UNAN, porque ya lo están.

COMPRENDER que a nuestra mente le encanta inventar propósitos que siempre habitan en el mañana. Pero que el propósito Real de la Vida está AQUÍ y AHORA. En todo aquello que estás experimentando en cada Instante. Y que no tiene nada que ver con ser de una manera o de otra, con tener esto o aquello, con sentir más o menos, con vibrar algo o bajo, con aumentar tu consciencia, con aprender o con servir a un bien mayor. Tiene que ver con SER. Y ya.

Demasiado sencillo para ser Verdad, ¿no?

Por eso no nos lo creemos. Porque a la mente le atrae lo complicado. Pero la Vida no es la mente, aunque también la incluya. Y nosotros tampoco somos esa mente enrevesada, aunque también nos forme parte.

El tema no es deshacernos de ella (como muchos pretenden), sino sencillamente (de nuevo) saber diferenciar una cosa de la otra. Diferenciar la ola del Mar. El Silencio del ruido. Lo relativo de lo Absoluto. El personaje (Emma) de Dios.

COMPRENDER que el personaje está lleno de emociones de todo tipo, de sentimientos de todo tipo, de pensamientos de todo tipo, que le hacen ser Humano. Perfectamente imperfecto.

COMPRENDER que somos tanto ese Silencio como ese ruido. Tanto ese humano como ese Dios. Que ambos cohabitan en esta Tierra nuestra. En nuestro Interior. Y que la UNIDAD no es la muerte del humano sino la fusión del humano (con todas sus partes) con Dios.

Y que pretender enDiosar al humano es como pretender humanizar a Dios. No es posible. Es como querer convertir las peras en olmo y al olmo en peras. El humano no puede dejar de ser humano. Y Dios no puede dejar de ser Dios.

La mente, ésa que está repleta de creencias, de ideologías, de etiquetas, de condiciones, de misiones, de objetivos, de mandamientos, de iluminaciones, de karmas, de evolucionaes, de leyes y de moralidad, no pertenece a Dios, sino al personaje que el humano ha creado. Y como no tenemos esa COMPRENSIÓN, se la hemos endosado (la mente) a Dios. Achacándole a él todas nuestras desgracias. Todos nuestros desastres. Todas nuestras heridas. Todas nuestras carencias. Todas nuestras guerras. Todos nuestros olvidos. Toda nuestra inconsciencia. Toda nuestra perdición. Y toda nuestra salvación. Como si él fuera un ser humano más. Un personaje más que está actuando en la película Humana

Dios (la Vida, el Silencio, el Amor, la Fuente, el Creador o blablablá) ES lo que ES. No juzga, no condena, no castiga. No quiere, no necesita, no pide, no reclama que nada cambie porque el bien y el mal, el mejor y el peor, lo correcto y lo incorrecto no forman parte de él sino de esa mente nuestra tan humana.

DIOS simplemente se dedica a SER. Cualquier añadidura a ese SER no le pertenece a ÉL sino a nuestra mente. Por lo tanto, no es Real aunque en apariencia lo sea para el personaje. Para el humano. Para el cuerpo. Para el vehículo. Para esa ola que se cree separada del Mar. De su Hogar.

La única vida que vas a poder resolver es la que se ha montado tu personaje. La que has montado en tu propia película. Película que no tiene nada que ver con una VIDA que se sigue sin COMPRENDER.

¿La Iluminación? SENCILLAMENTE un juego más de nuestra mente (disfrazada de espiritualidad). Otra película más que nos hemos creído. Otro propósito más. Otro mañana más. Nada que ver con la Realidad. Nada que ver con la VERDAD. Y nada que ver con el MAR.

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