Reflexiones

UN ADULTO NO PUEDE VOLVER A SER NIÑO

Hay muchos mensajes enfocados en que los adultos volvamos a ser niños. No es posible porque tendríamos que eliminar de nuestra vida todas las experiencias dolorosas que hemos tenido.

Un niño nace inocente, puro. Por eso, es como es. Por eso, no tiene miedo a hacerse daño y se tira de cabeza a donde sea. Y mete los dedos en el enchufe. Y pone las manos sobre el fuego. Hasta que se electrocuta. Hasta que se quema.

Nunca ha sufrido. No sabe lo que es la sensación de vacío, de soledad, de dolor emocional… porque, para saberlo, antes tienes que haber amado y haber perdido lo amado. Y al niño, aún no le ha dado tiempo.

Los años pasan factura

Y esto es algo que no podemos negar. No podemos pretender ser la misma persona a los 20 años que a los 40, cuando ya tienes una carga emocional sobre tus espaldas y tu corazón que es imposible de olvidar. Quizás tu mente lo haga, pero tu piel se queda para siempre impregnada de ella.

Lo que quiero decir es que un niño es un niño y un adulto, un adulto, con todo lo que eso conlleva. Y querer ser lo que no eres siempre te va a traer sufrimiento porque es una lucha contra uno mismo.

El Amor implica apego. Implica tener un vínculo emocional que cuando se rompe, ya sea por fallecimiento o porque se acaba la relación, provoca sufrimiento. El grado de sufrimiento dependerá del grado del vínculo creado. No es lo mismo que se te muera un hijo que un amigo. El espacio interno que ocupa cada uno es inversamente proporcional al espacio que ocupará el Vacío cuando aquél se muera.

Y estamos intentando Amar excluyendo ese apego POR MIEDO al sufrimiento que le acompaña. No es posible. Igual que no es posible eliminar las tormentas de la faz de la Tierra. Igual que no es posible que un ser humano deje de sentir tristeza, inseguridad, vacío, soledad, miedo, frustración, decepción, impotencia, culpa o pena. A no ser que sea un ser humano disfrazado de robot. Y ni aún así porque la naturaleza prima por encima de lo que me gustaría ser y/o sentir.

Eso no significa que el adulto no se divierta, no se ría, no sea honesto ni espontáneo. Significa que, según lo experimentado, su Corazón se abrirá o cerrará a su antojo. Que no al antojo de la mente, que es lo que muchos hemos intentado, obviando de esta manera toda la vida que llevamos a cuestas.

Estamos maquillando constantemente nuestras arrugas y nuestras canas porque somos incapaces de ASUMIR nuestra madurez, nuestra vejez. Lo cuál nos hace nadar contracorriente en el ciclo de la vida, con el esfuerzo que se necesita y el agotamiento que deriva de ello.

Una vida humana que tiene un FIN llamado Muerte. Una Muerte que la mayoría tampoco quiere Asumir, pero que no por ello va a esquivar.

A mí me encanta hacer tonterías (como dice mi sobrina), pero no forzarme a hacerlas. Ni exigirme sentirme “como una niña” cuando siento el peso de mis años en mi mirada y en mis latidos.

Río cuando me apetece reír y lloro cuando me apetece llorar. No soy la misma que hace 30 años ni 20 ni 10 ni 5 ni 1 ni siquiera la misma que hace un mes o hace un día. Porque el tiempo está repleto de historias, de risas, de lágrimas, de soles, de lunas, de sueños y de pesadillas que van dibujando el lienzo de tu Vida.

Y así tiene que ser porque Así Es.

Siempre queremos ser lo que no somos y tener lo que no tenemos. Somos así de caprichosos y así de poco agradecidos para con nosotros mismos. Siempre buscando una supuesta perfección que nadie, excepto nosotros y la sociedad, nos impone. Siempre queriendo alcanzar un estado emocional diferente al que estamos sintiendo. Siempre condenándonos. Siempre castigándonos. Siempre rechazándonos. Siempre alejándonos del Presente. Del Aquí y Ahora. Del AMOR. Y del Hogar.

¿Cómo vamos a sentir PAZ si nos la estamos arrebatando constantemente?

La lucha finaliza cuando COMPRENDES quién eres y ASUMES tu realidad. Y con ese final, surge la Liberación. La de uno mismo sobre uno mismo, que es la única que hay. Sueltas las cadenas que te habías puesto y simplemente te dedicas a ser lo que eres en cada momento, a sentir lo que sientes en cada momento y a experimentar lo que experimentas en cada momento. Dejando atrás los juicios de mejor y peor. De correcto e incorrecto. Y de luz y de oscuridad.

Le das el Mando a la Vida y te dejas llevar por ella, del mismo modo que las hojas de otoño se dejan volar…

Al final, todo se resume en una DECISIÓN:

¿Prefieres tener “éxito” o tener Paz? ¿Tener razón o tener Paz? ¿Seguir luchando o tener Paz? ¿Alcanzar la perfección o tener Paz?

Yo lo tengo muy claro. Me quedo con mi Paz. Que el reconocimiento se lo lleven los demás.

Y RECUERDA:

Todo en esta vida tiene un precio. Tú eliges cuánto quieres pagar.

2 comentarios sobre “UN ADULTO NO PUEDE VOLVER A SER NIÑO

  1. Sufrimos por egoísmo, vivimos sobre nuestras necesidades, miramos el mundo desde la visión personal. En algún momento del mal llamado tiempo, comprenderemos que somos una parte del todo y su constante movimiento. Cambiamos de sitio, pero seguimos en el mismo lugar. El medio, usa otro lenguaje; los humanos seguimos con el escrito y el hablado. Una forma de comunicación a las puertas de la caverna.

    Me gusta

  2. Dolor, decepción, frustración,
    de tantas malas experiencias.
    Dejar de creer en mí,
    en el mundo y la vida.

    Y sin embargo, cuanta belleza!
    Cuantas buenas personas hay alrededor.
    No sé si como un niño,
    pero desde luego con inocencia y bondad.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.