Reflexiones

NOS PREOCUPAMOS PORQUE NOS INVENTAMOS DESGRACIAS

La preocupación se crea cuando adelantamos un futuro que teñimos de desfavorable nosotros mismos. Es una simple cuestión de CREERNOS lo que nos estamos imaginando y que no es real.

El otro día conversaba con una conocida sobre esto. Sobre su tendencia a estar continuamente en el futuro y, además, de manera negativa. A su necesidad de control. De planear su vida. A cómo todo lo que daba por certero era pura invención.

Y de toda esa ilusión surgía un estado emocional de inquietud, malestar, inseguridad, miedo que le hacía querer tomar medidas, cambiar cosas y personas que la rodeaban para evitar que sucediera ese algo que había visto en su bola de cristal.

Yo le cuestionaba todas y cada una de las desgracias que me contaba que iban a suceder y ella me devolvía un “yo sé que será así”. A lo que yo le respondía: no lo sabes, sólo es lo que te da miedo y en lo que pones tu atención.

Pero no había manera de que lo viera, de que volviera al Presente, al lugar en el que estábamos las dos, por mucho que le preguntase: ¿Qué problema tienes en este momento en el que estamos caminado por la orilla del mar?, y que ella se fuera, de nuevo, a unos mañanas repletos de pesadillas.

La preocupación nunca tiene cabida si estás Aquí y Ahora

Y no me refiero físicamente, que siempre lo estamos, sino mentalmente. Y tampoco me refiero a no pensar, sino a no CREERTE, identificarte con lo que piensas.

Los problemas se solucionan cuando surgen, ni antes ni después. Pretender evitar la vida (porque los problemas también forman parte de la vida) nos provoca un sufrimiento extra. Una ansiedad que nos creamos gratuitamente nosotros mismos.

La mayoría de las veces por las que sufrimos no es por un hecho real que nos está ocurriendo sino por una película que nos estamos montando en la cabeza.

Aquí, el tema es PARAR cuando estemos sintiendo esa preocupación y desenmascararla. Volver al lugar en el que estamos, a la huella que estamos pisando y dejar ir esos futuros aterradores en los que nos encapsulamos (que son la mayoría).

Y la solución no radica en sustituirlos por futuros de Luz y de Fuegos Artificiales. Esta técnica positiva es la otra cara de la misma moneda. No funciona porque energéticamente “todo lo que sube, baja”. Te estás yendo del Presente también. Estamos queriendo controlar y haciéndolo desde un lugar de temor. Desde un lugar de rechazo de tu vida y de ti. De inseguridad, de absoluta falta de poder y de ausencia de confianza en uno mismo.

Y todo ese lugar desde el que te visualizas teniendo un futuro mágico y siendo tu mejor versión se caracteriza por sentir esas emociones que son las que te dan tanto temor sentir. Lo cuál es muy absurdo.

Lo primero es RENDIRNOS a la Verdad de que en la Vida nos puede suceder cualquier cosa. Nos guste o no. Que es ella la que manda y no nosotros. Y lo segundo es RENDIRNOS a la otra Verdad que es que somos Humanos y que, como tales, reímos, lloramos, nos caemos, nos levantamos, sufrimos y gozamos. Y que así será por siempre jamás y por mucho que intentes huir de tu humanidad.

No hay Paz sin Rendición

No es posible estar en Paz contigo mismo, con la Vida, si estás luchando por ser otra cosa que no eres. Parece muy conformista y derrotista, pero ¿sabes lo que hay detrás de esa Rendición a quien estás siendo (sintiendo) en cada momento? AMOR INCONDICIONAL.

Nos empujan a encontrar ese Amor Incondicional en una persona que AHORA no eres, con unas ciertas características que AHORA no tienes, con un trabajo apasionado que AHORA no tienes, con una cuenta corriente que AHORA no tienes, con una abundancia que AHORA no tienes, con un éxito que AHORA no tienes, con un poder que AHORA no tienes, con una iluminación que AHORA no tienes. Y que para alcanzarlos DEBES DE (obligación) realizar una serie de sanaciones internas, técnicas, meditaciones diarias o el truquillo que cada maestrillo venda.

¿No te resulta incoherente que el AMOR INCONDICIONAL tenga tantas condiciones y jamás se pueda obtener AQUÍ Y AHORA?

Lo es. Y es tan fácil como “soy como soy y a quien no le guste que no mire” (donde el quién es uno mismo).

Ni te imaginas cómo nos llegamos a complicar la vida. La cantidad de esfuerzo, sudor y lágrimas que le incorporamos.

El Amor ya nos ama seamos como seamos. No hay ningún Cielo, vibración, dimensión, iluminación, dharma, perfección que alcanzar. Es todo pura fantasía mental que antes se vestía de religión y ahora de espiritualidad. Fantasía que nos sigue cargando de frustración, de impotencia, de culpa, de castigo y de condena.

Y ni siquiera nos damos cuenta de ella…

Ninguna Vida es perdida. Es la que ha tenido que ser porque así ha sucedido. Esto ya la hace perfecta.

Suelta la Presión de que tenga que ser de una manera determinada para que sea merecedora de o digna de. Y haz lo mismo contigo. Manda a la mierda todas esas condiciones que no te permiten Amarte tal y como eres. LIBÉRATE de ti mismo.

La Vida ES. Yo SOY. No hay nada más que añadir.

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