Reflexiones

LO QUE LA SOLEDAD TE MUESTRA

La mayoría de las personas huyen de la Soledad en cuanto la sienten. ¿Sabes por qué? Porque les indica que su Hogar no habita allí. Que el Silencio no es eso. Y lo sienten de esta forma. Con esa intensidad a la que ni siquiera se paran a observar. A investigar.

Todo nos está indicando DÓNDE no es casa y DÓNDE sí lo es. Hay un profundo sentir, del que quizás seamos inconscientes, que nos susurra: “por aquí no”. Y esa voz interna, que es el Silencio o Dios o la Vida o el Amor o como cada uno lo llame, nos está señalando “quienes” somos en realidad. Nos está chivando que todas esas emociones provienen de la identificación con el personaje, del ruido mental, no del Hogar.

La Soledad te muestra, mediante su desgarro y su vacío, lo que NO eres.

Cuando nacemos no hay personaje. Aún no se ha creado esa estructura que nos hace olvidar el Hogar. A medida que vamos creciendo, ese personaje se va creando y se va apoderando de nuestra Esencia, que jamás desaparece. El personaje se ha puesto por delante. Ha ocupado su lugar.

Cualquier experiencia que nos sucede nos lleva a casa. Nos lleva a Recordar que hay ‘algo más’ que somos. Pero no es un ‘algo más’ que pertenece al personaje, que es el error en el que está prácticamente todo el mundo. No se trata de que ese personaje sea “más y mejor”. Que evolucione, que pase niveles, que sane heridas y traumas, que se vaya haciendo más consciente de sí mismo (como personaje) y de sus pensamientos, que se purifique, que aumente su frecuencia y su vibración etc.

La Verdad, el Hogar, no habita en el personaje sino fuera de él. Por muy Iluminado que sea ese personaje, seguirá actuando como tal. Y la mayoría está intentando iluminar al personaje creyendo que ahí está ese Silencio, ese Hogar, que tanto anhelan (porque es lo que Son-Somos). Y se equivocan, porque el personaje, con todas sus creencias espirituales o no espirituales, sólo es una ilusión. Una estructura mental que se creó al nacer. Y se pierden en ella creyendo que son ese personaje, esas creencias que se han ido formando en su mente a lo largo de su vida.

Es como si una flauta se cree que teniendo la forma más perfecta, su mejor versión…, podrá llegar a ser el flautista. Por muy perfecta que llegue a ser, por muy poderosa y mágica que sea, por mucho que reluzca, por mucho éxito que tenga entre las otras flautas, por muy amorosa que sea, por mucho que se disfrace de ‘flautista’ jamás llegará a ser Él. No puede. Y jamás dejará de sentir ese anhelo, esa soledad y ese vacío. Volverá una y otra vez.

Su única salvación es dejar de creerse que es la flauta

Y para eso está la vida con sus experiencias. Cada uno las suyas. Cada uno con su camino. Todos válidos. Todos perfectos para “regresar”.

El flautista (Silencio, Dios, Hogar) nos hace ver (a las flautas) quienes somos en realidad mediante ese anhelo, ese impulso tan sutil (del que pocas personas son conscientes) que te lleva (indirectamente) a descubrir lo que eres a través de lo que no eres. A través de sentir ese dolor, ese malestar, ese ‘me sigue faltando algo’, ese vacío y esa soledad.

Por eso no nos gustan esas emociones-sentimientos. Porque hay un fondo que SABE que no pertenecen a nuestro Hogar. Y con esto no estoy diciendo que sean malas ni incorrectas ni a erradicar. Las emociones, sean las que sean, pertenecen al personaje. Nacen de él. Son perfectas en él. En la dualidad que lo compone.

Están en la naturaleza de la flauta, pero no en la del flautista.

El ser humano es emocional. No puede desprenderse de su naturaleza. Por eso, cualquier intento de que el personaje se transforme en no-personaje sólo conlleva sufrimiento. Porque genera una lucha contra sí mismo en la que se llena de incoherencia y de conflictos internos .

Se está intentando que un ser humano sea un ser divino (Dios). Que la flauta sea el flautista. Y eso es imposible. El ser humano, con su personaje, siempre será ser humano, lo moldees como lo moldees.

El mar siempre será mar y la montaña, montaña por mucha agua que le viertas.

El “ser humano” (personaje) es la creencia, el sueño, la ilusión. Dios-el Silencio-Hogar-Amor es la Realidad. La Verdad.

Cuando Despiertas, lo sabes. Lo Ves claro. Dejas de creerte lo que no eres. Dejas de manipular a la flauta para que “se transforme en mariposa”. Y pasas a SER el flautista.

Pero la flauta no desaparece. Sigue estando EN TI. Pero deja de ser la jefa y pasa a ser un medio mediante el cuál el flautista CREA su música.

Por mucho que arregles a tu personaje, jamás lo convertirás en DIOS

Ya eres DIOS. Ya eres el Flautista. Ya eres el Silencio. Ya estás en casa. No tienes que mejorar nada ni a nadie. Sólo necesitas RECORDAR quién eres dejando de creerte quién no eres.

Para eso sirve la Soledad. Para mostrarte quién eres en Realidad.

Así que permite que la Soledad (y cualquier otra emoción) se apodere de todas y cada una de tus “mentiras”. Te desgarre tu estructura mental.

Cierra los ojos del personaje y ESCUCHA. Escucha el Silencio y déjate llevar por Él.

Y lo que tenga que Ser, Será.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.