Reflexiones

PLENA CONFIANZA EN LO QUE NO VES

Hay algo que nuestros sentidos no pueden ver. Por eso, nos cuesta tanto lanzarnos a Él. Porque nuestra mente siempre quiere pruebas. Y ‘lo que no ves’ no es probable.

Queremos crear una personalidad segura, valiente, amorosa, exitosa, abundante, plena, poderosa. Y hacemos virguerías para lograrlo. Pero nunca estamos satisfechos porque la personalidad jamás lo está. La mente siempre encuentra un ‘pero’ por el que sentirse vacía, insegura, cobarde, fracasada, sola, carente, frustrada…

No está ahí lo que anhelamos. No está ahí la Libertad.

¿Y dónde está?

Está donde no la puedes ver, escuchar, tocar, saborear, mejorar, cambiar, moldear, educar, pensar. Está fuera de nuestra mente, de nuestra personalidad. De todos sus sueños, sus creencias, sus lógicas y sus razonamientos.

Ésa es tu zona de confort: tu personaje, el ‘quién’. Con todas sus filosofías de vida. Con todos sus objetivos, sus esfuerzos y sus sueños.

Es un acto de Fe pleno y absoluto en aquello que está Más Allá de ti. En ese Silencio que en ocasiones se apodera de ‘ti’ y te desconecta de lo que crees saber. Donde reside la Paz. Donde no existen los problemas, sean los que sean. Donde todo es perfecto tal y como es. Donde no hay pasados ni futuros. Donde no hay evoluciones, rangos, separaciones, dimensiones, frecuencias, vibraciones ni escalones.

Es un salto al Silencio. A CREER en Él más que en ‘ti’. A ponerlo por delante tuyo. A darle las riendas de ‘tu’ vida y dejarte guiar por él.

Es ese DIOS que lo crea todo y a todos. De donde surge cualquier manifestación y en donde desaparece sin ton ni son.

Ese DIOS que la mente humana ha vestido de pecados, de mandamientos, de rezos, pero que no es poseedor de ninguno de ellos.

Ese DIOS que no es ni bueno ni malo. Que simplemente ES.

Ese DIOS al que le hemos disfrazado de religión, de mentiras, para que nuestra mente tuviera razones para dejar de creer en Él. Para que su palabra fuese censurada por nuestra personalidad. Para no permitir que ocupara su lugar.

DIOS, Silencio, Amor, Vida, Fuente, Creador. Sólo son nombres para señalar lo que en realidad somos. Y hasta que no dejemos un espacio en nuestro ‘corazón’ para Él, seguiremos inmersos en nuestro laberinto de esclavitud, de sufrimiento y de perdición.

Podemos vivir en el personaje únicamente, en un baile entre el personaje y el Silencio (cuando hemos logrado sentirlo en algún momento, ya que anhelamos regresar a Él) o íntegramente en el Silencio.

Cuando estamos en el Silencio sabemos a ciencia cierta, sin necesidad de pruebas físicas ni de ningún otro tipo, que somos eso. Que ése es nuestro Hogar. Pero luego aparece el personaje, la mente con sus pensamientos, y nos atrapa en su no-verdad. Y la creemos a ella y a sus ‘razones’ antes que al Silencio y a sus no-razones. Y nos volvemos a desconectar de lo que somos.

Es muy sencillo. Sólo hay que ELEGIR a quién crees. Sólo hay que saltar al Vacío del Silencio. A lo desconocido. Al lugar en el que no tienes el control. Al lugar en el que necesitas ir acompañado de la Confianza plena en ‘algo’ que tus sentidos no pueden ver, para vivir desde él.

Es un acto de valentía. De locura. De osadía. Por eso, prácticamente nadie accede a Él. Al Silencio. Porque en este nuestro Mundo, si no tenemos algo seguro, algo que nos ofrezca la seguridad de que ‘es así’, de que ‘no moriré’, de que va a salir bien, no apostamos por él. No nos arriesgamos.

Y con el Silencio-Dios-Vida-Amor sólo SABES cuando ya estás en Él. No antes.

Así que al final, todo se basa en una DECISIÓN.

¿POR “QUIÉN” APUESTAS? ¿POR ‘TI’ O POR LO QUE ESTÁ FUERA DE ‘TI’?

Y eso no significa que el personaje desaparezca. Esto no sucede. Pero pasa a ser el actor secundario. No es el que te gobierna aunque lo puedas sentir. Aunque los pensamientos sigan ahí, pierden toda su fuerza porque la fuerza está volcada en el Silencio. En ese otro espacio al que le has dado todo tu mando.

Dejas de creerte que eres las nubes y de intentar cambiar su forma para que sea perfecta y pasas a SER el Cielo (ya perfecto) viendo pasar esas nubes sin que tomen tu rienda.

El HOGAR ya está en ti y Aquí. Sólo tienes que apostar por Él. ¿Cómo? RINDIÉNDOTE a Él.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .