Reflexiones

LA LIBERTAD NO ESTÁ EN EL PERSONAJE

Me estoy enamorando del Silencio. Sí, tal cual. Cada día que pasa tengo más ganas de saber de Él. De que me hable con esa Voz que no es voz. Con ese tono tan delicado que te mece en el viento. Con ese saber Estar. Con esa absoluta Presencia que te atrapa en su Nada.

Cuanto más como de Él, más hambre le tengo

Me enseña a Ver, que no a mirar. Me indica el lugar en el que habito. Mi verdadero Hogar. Me señala Quién Soy, que no es ningún quién sino únicamente un Soy. Y hace que conozca ese Soy. Cómo funciona. Cómo se crea. Cómo camina.

¿Sabes esos momentos en los que te diriges hacia algún lugar en concreto y cuando llegas no sabes cómo has llegado? ¿O cuando estás fregando los platos pero pensando en otra cosa?

¿Alguna vez te has preguntado QUÉ es lo que hace que puedas llegar a ese destino sin ser tú el que te está guiando? ¿Y cómo esos platos se friegan solos sin que tú intervengas conscientemente?

Pues esas respuestas te las cuenta el Silencio cuando estás en Él.

Me tiro a su Vacío con la absoluta certeza de que ahí se esconde la Creación. La Vida. Y me sumerjo sin paracaídas en sus aguas cristalinas que ensordecen cualquier ruido mental que pudiera aparecer.

No hay temor. No hay miedo. No hay preocupación. Sólo hay Confianza. De que todo Es lo que tiene que Ser. De que tú simplemente eres un instrumento con el que ese Silencio, esa Vida, se expresa. Se manifiesta.

Y que es ese personaje, con nombre y apellidos, que nos hemos creído que somos, el que se cree el creador de algo. El que se cree el hacedor de algo. Cuando la Verdad es que es ese Silencio el que lo Crea Todo. El que lo HACE todo.

El personaje está repleto de historias, de pasados, de futuros, de frustraciones, de impotencias, de propósitos, de misiones, de destinos, de creencias, de etiquetas, de objetivos, de esfuerzos, de estrés, de ansias, de miedos, de inseguridades, de desconfianzas, de obligaciones.

En ese Silencio, en ese otro espacio que también está Aquí pero que no lo Vemos, que no le prestamos atención, que no nos damos cuenta de su existencia, hay calma, hay Paz, hay confianza, hay Libertad. Hay Verdad.

Ahí, no tienes NECESIDAD de ir a ningún otro lugar, de ser otra persona, de sentir de otra manera; de ser más delgada, tener más tetas, menos arrugas o más cadera; de ser más femenina, más masculino o tener menos barriga; de comer más sano, más ecológico o más de esto o lo otro; de tener más amigos, una pareja o un hijo; de ser más sociable, más solitario o más radiante; de ser más abundante, más exitoso, más poderoso o más valiente; de ser más consciente, más iluminado o más evolucionado…

No hay Necesidad

Porque tu ruido mental o no aparece o está en segundo plano. Surgen pensamientos pero no te los crees. No te identificas con ellos. Por eso, no te preocupas por nada ni por nadie. Porque TODO ESTÁ BIEN TAL Y COMO ESTÁ.

No crees que algo, que tú, pueda ser mejor de lo que está siendo. NO TE LO CREES porque estás escuchando el Silencio en lugar de a tus pensamientos. Y en el Silencio no hay juicios, no hay separación entre mejor y peor.

El Silencio no ha sido mancillado por el ruido mental porque éste no existe. No existen los DEBERÍAS, los TENDRÍA QUE. No existen las preocupaciones ni las culpas. No existe la sensación de vacío ni de soledad.

El Silencio está lleno. Y cuando Eres él, te sientes así de llena, de plena. No te falta nada. Porque ese faltar únicamente reside en el ruido mental. En esas creencias que viajan dentro del personaje. Y el Silencio, está fuera de él.

La manera de aproximarte es permitiendo que te alcance Él. Dejando de intentar alcanzar, conseguir esto o aquello, porque cuando ‘intentas’, estás en el ruido mental, no en el Silencio.

DEJAR DE HACER PARA QUE TODO SE HAGA POR SÍ MISMO

Y no es un dejar de hacer físico. Nadie va a venir a lavarme los dientes ni a hacerme la comida. La tengo que hacer yo. Mi cuerpo sigue actuando pero no es guiado por ese personaje.

Es como cuando respiras. Yo, Emma, no intervengo en el respirar. La respiración se hace por sí misma. Pues con el resto, es igual. Me echo a un lado y dejo que la Vida, que el Silencio, me respire. Me viva. Me lleve a donde él quiera, no a donde quiera mi personaje.

Ése es el verdadero significado de la palabra FLUIR.

¿Sabes cómo aprendiste a caminar de bebé? ¿O a gatear? ¿Crees que “tú” interveniste en algo que no fuera meramente corporal? ¿Crees que fueron tus padres los que te enseñaron?

No, sucedió con naturalidad. Se fue dando por sí mismo. Como el capullo transformándose en mariposa. Hay una Fuerza (Silencio, Vida, Amor, Dios) que es la que se ocupa de Todo. Pero los personajes se creen que son ellos los que lo hacen.

El Silencio te cuenta la Verdad. Te hace Ver lo que ese personaje, con su ruido mental, es incapaz de ver ni de escuchar. No puede porque está en otro “espacio” al que no puede acceder. Tienes que salirte de Él para Ver.

¿Y cómo se sale? ¿Cómo te das cuenta de lo que no te das cuenta? ¿Cómo te haces consciente de lo que no eres consciente? NO LO SÉ.

Ahora, puedo distinguir el Silencio del Personaje. La Verdad de la mentira. Y Veo que ese Silencio SIEMPRE está en nosotros y en todo lo que nos rodea. Y que la mayoría lo hemos sentido en muchas ocasiones, pero no le hemos prestado atención. No lo hemos Visto. No hemos sido conscientes de Lo Que Es.

Y aunque lo toquemos, enseguida nuestro ruido mental, nuestro personaje, se nos pone por encima y nos ciega. Pasa a estar en primer plano. Y volvemos a creernos sus mentiras y a PERSEGUIRLAS como si nos fueran a dar la Libertad. Una Libertad que sólo habita en ese Silencio que Todo lo Sabe, que Todo lo Crea y que Todo lo Ve.

Lo de ir liberándote de tus traumas, de tus historias, poco a poco, deja de tener sentido. Porque no tiene nada que ver con ellas, sino con creértelas. No es cuestión de tiempo, sino de un cambio de Visión, de perspectiva. Aunque arregles-sanes una historia de tu personaje, lo estás haciendo desde el personaje. Y este personaje tiene mil historias para ofrecerte, para mantenerte distraído, para que no Veas ese Silencio.

-Ya, pero es que yo me siento mucho mejor ahora que me he curado “de tal o cual cosa”.

Sí, ésa es la trampa. Ésa es la sensación. Hasta que tu personaje, tu ruido mental, te crea-inventa otra. Y vuelves a estar en el mismo lugar pero con diferente historia.

Ésta es la Rueda de Samsara en la que estás atrapada. Y por eso nunca se acaba. Nunca sales de ella. Siempre está la felicidad en el mañana. Siempre vuelve el vacío, la soledad. Ese sentir de que me falta algo.

Y lo que te falta no es sanarte sino descubrir ese Silencio. Darte cuenta de que no eres ese personaje con sus historias. De que a donde tienes que regresar no es a “un personaje curado, evolucionado, iluminado” sino al Silencio donde no hay un Quién sino un Ser.

El personaje, tanto si está lleno de “luz” como de “oscuridad” sigue siendo un personaje. Un personaje que seguirá creando historias que te llevarán a sentirte esclavo de ellas. Te hará creer que estás mejor que ayer, hasta que el peor vuelva a aparecer.

Funciona de esta manera:

  1. Creo una historia por algo que me ha sucedido (que puede haber sido traumático y real), me identifico con ella, me hago creer (me hacen creer) que ése es el motivo de mi infelicidad, de mi soledad y de mi vacío (ésta es la clave), me creo que si me curo, me liberaré de esas emociones y empiezo la busca y captura de algo o alguien que me salve.
  2. Una vez curada (si lo he hecho), vuelvo a empezar. A generarme otra historia-idea con la que pueda interpretar lo mismo que con la anterior para justificar el vacío y soledad que sigo sintiendo.

Yo me lo creo, yo te lo hago creer a ti, tú se lo haces creer a otros y acabamos todos comiendo y alimentándonos de la misma falsedad

Por ejemplo: la causa de tu vacío-soledad es tu infancia de maltrato, madre alcohólica, fallecimiento de padre o madre, parto dificultoso, el famoso proyecto sentido, el tipo de sociedad en la que vives, el transgeneracional… y mil y una “causas” falsas más que vagan por ahí y que han sido creadas por un personaje cualquiera, de una época cualquiera, que desconocía por completo la existencia y sentir del Silencio. Del verdadero Hogar.

Así que poner todo tu esfuerzo en curar a tu personaje no te servirá para ENCONTRARTE. Porque no estás ahí. Estás curando una mentira. Y tapándola con otra mentira. Con una Ilusión.

¿Sabes por qué nos encantan los orgasmos? Aparte de por su placer…. Porque nos desconectan, aunque sea por un segundo, de ese ruido mental, de ese personaje. Porque nos hacen regresar a casa. Al Silencio. A lo que en realidad Somos.

Pero desconocemos el motivo o nuestro personaje, nuestra mente, le adjudica uno que considera lógico, racional.

Nos encanta pasear por el Mar, ver un Amanecer, estar en plena Naturaleza, con animales, no para desconectar sino porque es donde más fácilmente nos conectamos con ese Silencio.

PARA CONECTARNOS CON LO QUE SOMOS DE VERDAD

Pero cometemos el error de CREER que sólo habita en esos lugares o con personas determinadas. Y no es cierto. Está en todas partes y en todos porque ES todas partes y todos. Es nuestra mente la que nos engaña INTERPRETÁNDOLO de otra manera.

Sólo hay que prestarle más atención al Silencio que al ruido mental. Ya está.

ÉL se encarga del resto.

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